Aunque también trabajó en la realización de dibujos animados para la televisión como «Heidi», Hayao Miyazaki es uno de los grandes maestros del cine de animación japonés. Sus películas son de una extraordinaria belleza y cuenta historias inteligentes con mucha finura y frescura, en tono muy divertido.
Desde el éxito que conoció «El Viaje de Chihiro», Hayao Miyazaki es una figura imprescindible del «anime» (los dibujos animados japoneses), género muy conocido por niños, pero mucho menos por los padres. Es pues la ocasión de un intercambio cultural constructivo entre generaciones.
A favor de guiones de escasa inteligencia, Hayao Miyazaki respeta a su público abordando lo que está principalmente en juego en la infancia: encontrar su lugar. Tiene la preocupación de no infantilizar al público, que es una de las grandes cualidades de las buenas películas para niños.
Hayao Miyazaki es un artesano muy exigente. Mientras que la moda es utilizar el método digital, consigue realizar de manera tradicional unos dibujos animados que se desarrollan en gran parte en el agua.
Adaptado libremente del cuento de Andersen «La Sirenita», «Ponyo sobre el acantilado» pone al ser humano en relación con la naturaleza: la película le recuerda entonces que sólo es uno entre otros y forma parte de un conjunto. Esto demuestra a los niños la importancia del respeto del entorno.
«Ponyo sobre el acantilado» es una película muy formativa para el público joven: a través del encuentro de un joven muchacho y de una niña pez roja con poderes mágicos, muestra que la ayuda mutua y la confianza en uno mismo están al alcance de todos y permiten convertirse en adulto.